Ya no se cruzan los cables

Con tanta tecnología que promete liberarnos de los cables, como Bluetooth y Wi-Fi, en breve eso de «conectar y listo» pasará a la historia.

Todo estará vinculado a través de redes invisibles y ni siquiera harán falta clavijas ni enchufes que sirvan de puente entre distintos aparatos. Redes de ordenadores, electrodomésticos, teléfonos móviles, accesorios para el coche…

Por desgracia, la realidad nos queda un poco lejos de una imaginada «España inalámbrica», con el ADSL viviendo un auge imparable en nuestro país y hogares, pero ya son varias las propuestas dirigidas a cortar el cable sin piedad, especialmente a potenciar la tecnología Wi-Fi, la más extendida: según acaba de publicar el II Informe del Observatorio Wireless -que recoge un mapa de las ciudades españolas con presencia de tecnología inalámbrica-, en España ya existen seis millones de usuarios de redes Wi-Fi, con un perfil claro: mayores de 25 años, de clase media-alta, ejecutivos con poder adquisitivo y turistas. El informe, además, subraya la evolución de Madrid en este sentido, que cuenta ya con 17.200 puntos de acceso y más de 800.000 usuarios. Tras la capital, se colocan Barcelona, Valencia, Sevilla y Bilbao.

Y si tuvieramos que ponerle un rostro «humano» al «fenómeno Wi-Fi», sería el del empresario argentino-español Martín Varsavsky, un empresario a medio camino entre Bill Gates y Nicholas Negroponte, responsable de fundar empresas dedicadas a tareas tan diferentes como el negocio inmobiliario, la biotecnología y la fibra óptica, pero, sobre todo, conocido por Jazztel y Ya.com.

Su penúltima aventura responde al sencillo nombre de FON y tiene un objetivo tan claro como romántico: crear una red global de conexiones inalámbricas compartidas que cuente con un millón de puntos de acceso de aquí a 2010. Es una idea por y para los usuarios, que convierten así su router Wi-Fi en un punto de acceso -«router social», lo han llamado- abierto y gratuito a cualquier miembro de la comunidad, que también habrá contribuido a su vez con su propia banda ancha. En su plan para «conquistar» el mundo, acaba de anunciar la inversión de 7,9 millones de euros y varias modalidades de usuarios y de acceso.

Y si aún no nos hemos hecho del todo a Wi-Fi, prepárense para el paso siguiente: WiMAX, capaz de dar acceso inalámbrico de banda ancha y ofrecer voz, datos y vídeo en un área de hasta 50 kilómetros. O sea, que si Wi-Fi nos permite soñar una casa sin cables, WiMAX nos hace soñar con toda una ciudad sin cables. Toda para nosotros.

 

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